jueves, 23 de diciembre de 2010

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Versailles (Francia)

 A media hora de París, se encuentra la ciudad de Versalles, famosa por albergar uno de los palacios más bellos e importantes del mundo, y símbolo del poder absolutista de los monarcas franceses y en especial de Luis XIV, el principal artífice de que Versalles sea lo que es hoy en día.

Versallesfue capital del reino de Francia, es ahora un rico suburbio de París, y sigue siendo un importante centro administrativo y judicial. Versailles es mundialmente famoso por el Château de Versailles, desde la explanada de la ciudad que ha crecido.
Versalles fue la capital no oficial del reino de Francia a partir de mayo de 1682 (cuando el rey Luis XIV trasladó el tribunal y el gobierno permanentemente a Versalles) hasta septiembre de 1715 (la muerte de Luis XIV y regencia, con el regente Felipe de Orléans volviendo a París), y luego otra vez a partir de junio de 1722 (cuando Luis XV volvió a Versalles permanentemente) hasta octubre de 1789 (cuando la gente de París forzó a Luis XVI volver a París).
 Durante el período entero, París siguió como la capital oficial de Francia, y el palacio real oficial fue el Palacio del Louvre, pero los asuntos prácticos del gobierno fueron conducidos desde Versalles, y Versalles fue considerada como la verdadera capital.
Versalles se convirtió otra vez en la capital no oficial de Francia a partir de marzo de 1871, cuando el gobierno francés se refugió en Versalles debido a la insurrección de la Comuna de París, hasta noviembre de 1879, cuando los nuevamente elegidos republicanos de izquierda trasladaron el gobierno y el parlamento a París.
El Palacio de Versalles es un edificio que desempeñó las funciones de una residencia real en siglos pasados. Su construcción fue ordenada por Luis XIV, que dejó París y decidió construir Versalles como una pequeña ciudad alejada de los problemas. Tendría varias etapas constructivas, marcadas por las amantes de Luis XIV.
Allá por 1623, Luis XIII mandó construir un pabellón de caza, en el cual pasaba sus ratos de ocio junto a otros nobles. El lugar gustaba tanto al rey que mandó ampliarlo construyendo lo que se conoce como el Antiguo Palacio.
Posteriormente, Luis XIV obsesionado con crear un palacio y entorno sin igual, encargó a su arquitecto Luis Le Van el embellecimiento y ampliación del edificio primitivo, sobre el que se construyó la Galería de los Espejos, sin duda la sala más impresionante del Palacio de Versalles, y que sirvió por ejemplo de sala para la firma del Tratado de Versalles. 

 Del interior del palacio destacan así mismo los Salones de la Paz de la Guerra y las habitaciones del rey y de la reina, además de la Cámara de la Reina, que se conserva tal y como la dejó María Antonieta al abandonar Versalles en 1789. También es importante la Capilla, lugar donde acudían a misa diariamente Luis XIV, Luis XV y Luis XVI, y sorprende la Ópera, un espacio donde los monarcas disfrutaban de conciertos para su entretenimiento.
Si la visita al interior del palacio puede ser calificada como espectacular, no lo es menos la visita a los jardines, donde se puede pasear durante horas sin cansarse de ver jardines con perfectas simetrías y diseños espectaculares o la gran cantidad de estanques y fuentes con los que está dotado el Palacio de Versalles, y que dan una idea de la gran obra que tuvo que resultar para la época llevar tanta agua allí y acondicionar y mantener todo aquel espectacular complejo.

El jardín de Versalles es clasicista, ordenado, racionalizado. Con el paisajismo se obliga a la circulación. Crea una organización que relaciona todas las esculturas y fuentes y ensalza la monarquía. Las esculturas se señalan unas a otras. También destaca la progresiva civilización del jardín: muy ordenado, podado y cuidado en la zona próxima al palacio, y después se va asilvestrando, es decir que se hace más silvestre a medida que nos alejamos del palacio.
El conjunto del palacio y parque de Versalles, incluye otros edificios, como el Gran Trianón y el Pequeño Trianón, fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979.
El pequeño Trianón es un castillo construido bajo el mandato de Louis XV, y que fue ofrecido a María Antonieta por Louis XVI.
El Gran Trianon o Trianon de mármol fue construido bajo Louis XIV. El emperador Napoleón lo ocupó y lo amuebló de nuevo.
El palacio de Versalles cuenta con 700 estancias, 2.513 ventanas, 352 chimeneas (1.252 durante el Antiguo Régimen), 67 escaleras, 483 espejos (repartidos en la Gran Galería, Salón de la Guerra y Salón de la Paz), y 13 ha de chimeneas. La superficie total es de 67.121 m² de los cuales 50.000 están abiertos al público.
El parque abarca 800 ha, 300 de bosque y dos de jardines a la francesa: el Pequeño Parque, tiene 80 ha y el Trianón, 50 ha. Tiene 20 km² de vallas y 42 km² de paseos, con 372 estatuas.
Entre los 55 estanques, los más grandes son el Gran Canal, de 24 ha, y el estanque de los Suizos, de 180.000 m². Hay 600 surtidores y 35 km² de canalización.
Versalles también es un lugar histórico por otras razones, ya que allí se fraguó la Revolución Francesa, y 120 años después se firmó el Tratado de Versalles, que supuso el fin a la I Guerra Mundial.


jueves, 16 de diciembre de 2010

Palma de Mallorca (España)



Palma de Mallorca es la capital de la isla de Mallorca y de la comunidad autónoma de las Islas Baleares.
Se ubica a orillas del mar Mediterráneo, a unos 13 metros de altura sobre el nivel del mar. Con una población de 401.270 habitantes y una superficie de 208,63 km² es la mayor ciudad del archipiélago y la octava de España en número de habitantes.
Fue fundada con el nombre de Palma por el cónsul romano Quinto Cecilio Metelo Baleárico en el año 123 a. C. Se estima que su asentamiento actual corresponde plausiblemente con las ruinas romanas que se encuentran bajo su casco histórico, aunque aún no existen pruebas irrefutables.
Luego de otras conquistas por parte de los vándalos y por los árabes en 903, fue finalmente conquistada por el rey Jaime I de Aragón el 31 de diciembre de 1229, el cual la dotó de una municipalidad que abarcaba toda la isla, llegando a llamarse la Ciutat de Mallorca.

En la ciudad destaca la Catedral de Santa María, popularmente conocida como La Seu. Está situada a orillas de la bahía de Palma, junto al parque del mar. Posee la nave más alta de España y la segunda de Europa, solo superada por la Catedral de Beauvais. Cuenta con reconocida fama por poseer uno de los rosetones más grandes del estilo gótico levantino, llegando a ser denominada local y erróneamente como el Ojo del gótico, ya que de este último período existen catedrales con mayores rosetones. Es la única catedral del mundo que proyecta su reflejo sobre el agua del mar.
El turismo es la principal actividad económica en Mallorca y, por lo tanto, de Palma. Toda su economía depende, directa o indirectamente de las actividades turísticas en la mayor de las Islas Baleares. Los inicios del turismo se remontan a principios del siglo XX, con la fundación del Fomento del Turismo de Mallorca y la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Baleares. El tipo de turismo que la caracteriza es el de sol y playa, debido a la gran cantidad de playas que posee la isla y a las temperaturas de su clima mediterráneo. La ciudad también dispone de una red amplia de bares y restaurantes y medios privados para facilitar el conocimiento de la ciudad, tales como coches de caballos o autobuses panorámicos.


La vida nocturna se concentra en varias zonas dependiendo de la temporada del año, así como en temporada alta pueden resultar de gran actividad los núcleos costeros de la playa de Palma, cabe destacar el paseo marítimo, con una notable concentración de clubes nocturnos. Otra de sus principales zonas de ocio está el casco viejo de la ciudad, la lonja, donde entre sus calles pueden recorrerse todo tipo de locales de hostelería, discotecas y clubes musicales con actuaciones en directo.

RECUERDOS

El avión, mis compañeros, el hotel, las fiestas, la playa, las tiendas, los tatuajes de henna, las Cuevas del Drach… 




viernes, 10 de diciembre de 2010

Rocamadour (Francia)

Rocamadour se encuentra al este de la ciudad de Burdeos y al norte de la ciudad de Montauban. Forma parte de un valle abierto en la montaña calcárea del Causse por el río Alzou.
Su nombre viene de las reliquias de San Amador cuyo cuerpo, presuntamente incorrupto, fue encontrado por monjes Benedictinos en el interior del santuario mariano, en el año 1162.

Este poblado, debido a la gran belleza de su situación, la hace apta para los artistas y arqueólogos; pero su reputación proviene especialmente del célebre santuario de la Virgen Negra, que durante siglos ha atraído peregrinos de todos los países, entre ellos reyes, obispos, y nobles.
Reyes como Luis IX de Francia, Enrique II de Inglaterra y Alfonso III de Portugal, o predicadores como Domingo de Guzmán o Antonio de Padua, han subido la gran escalera.

La ciudad también da su nombre al queso de leche con denominación de origen, desde el año 1996, el cual se elabora con un cierto tipo de cabra.

La leyenda difundida por los benedictinos cuenta que San Amador era un ermitaño que vivía por allí. Otra leyenda más espectacular apareció a finales de la Edad Media, diciendo que Zaqueo, llegó con su familia a estos parajes, después de la muerte de Cristo. Allí tomó el nombre falso de Amator. Una vez instalado, fundó un pequeño oratorio en una roca que más tarde sería llamada Roche d’Amadour (Roca de Amador, Rocamador).
Rocamadour cuenta con una larga tradición de peregrinación a la Virgen María bajo forma de una Virgen Negra con un cuerpo recubierto de plata.

El peregrinaje consitía en subir de rodillas los 216 peldaños de la escalera que conduce a la ciudad religiosa (comprendida por 7 iglesias, más 12 que las restauraciones del siglo XIX no pudieron mantener). Finalmente, después de esta ascensión, los peregrinos entraban en los santuarios, y regalaban varios objetos en ofrecimiento. Los objetos más conocidos son los hierros de varios condenados liberados de sus cadenas, los barcos de marineros salvados y agradecidos, o las placas de mármol grabadas y enganchadas al muro de la capilla en los Siglos XIX y XX.

Además de las reliquias del cuerpo de Amadour, el éxito del lugar vino dado por los milagros de la Virgen Negra. Su popularidad era conocida en España y en Portugal por muchas capillas o cofradías. Por ejemplo, la iglesia de Sanguësa tiene aún una estatua de Santa Maria de Rocamador. Una milagrosa campana señalaba, por su tintineo, el salvamiento de marineros en el mar. Este reconocimiento del mundo de los marineros valió a Nuestra Señora de Rocamadour el ser venerada en varias capillas como Finisterra o Quebec.

A finales de la Edad Media, la iglesia fomentó este peregrinaje para la adjudicación a perpetuidad de indulgencias plenarias a las personas que recibieran los sacramentos de la penitencia y de la comunión en Rocamadour.
Los edificios de Rocamadour crecen hacia arriba en el lado de un acantilado, a la derecha del río Alzou, que corre en este lugar entre paredes rocosas de hasta 120 metros de altura. Por varios niveles se accede desde la zona más baja de la ciudad hasta las iglesias, siguiendo un camino que pasa por edificios que se adentran en el acantilado.

En la cima del acantilado romano, no se encuentra el castillo construido en la edad media para defender a los santuarios, sino una pared fortificada del siglo XIV y un castillo construido en el siglo XIX, con un campanario del siglo siguiente.

La localidad está catalogada como un Grand site national de Francia.

RECUERDOS

Las calles, los bosques, los restaurantes, los peregrinos, el hotel...


miércoles, 8 de diciembre de 2010

El chocolate belga

En el plano gastronómico Bélgica destaca por dos cosas, su chocolate y sus cervezas. Ambos se preparan con esmero y el país te ofrece una amplia variedad de sabores.
Los orígenes del chocolate se remontan a los primeros años después del descubrimiento de América por parte de los europeos. Cuando Colón llegó a América, los americanos que vivían allí ya conocían el cacao. Eran los aztecas quienes más lo utilizaban y consideraban el cacao como algo muy preciado, que se utilizaba como moneda de cambio.
Por aquel entonces, cuando se comía, el chocolate era muy amargo y normalmente en forma de bebida. Fueron los europeos quienes lo exportaron a Viejo Continente y le añadieron el azúcar, convirtiendo el chocolate en lo que ahora conocemos.
Con el tiempo cada país elaboró sus propias recetas para el chocolate y algunos lo hicieron con mucha fortuna, como por ejemplo los belgas que consiguieron popularizar al máximo sus chocolates, seleccionando siempre el mejor cacao e ingredientes.
Esta Tradición del chocolate belga ha llegado hasta nuestros días haciendo de Bélgica un punto de referencia para los amantes del chocolate, con especialidades tan destacables como el praliné, o almendras envueltas con chocolate.
El chocolate belga es casi una pieza de joyería, un regalo perfecto al paladar. Paseando por las calles más céntricas de ciudades como Bruselas, Amberes o Brujas, no se puede dejar pasar la tentación de entrar en una de sus tiendas de bombones donde se puede disfrutar de una selección única para todos los gustos.
La gracia en el chocolate belga está en la rigurosa selección de los ingredientes del mismo. Principalmente en la de las semillas de cacao a ocupar. Estas tienen que tener la madurez, color, tamaño y peso adecuado. Semillas que son molidas, para obtener el polvo de cacao. Otro grupo de semillas son exprimidas, para de esta manera, conseguir la manteca de cacao. Estos dos componentes se unen, junto con azúcar y polvo de leche natural. El secreto del chocolate belga, está en la concentración de cacao, en su producción. Muchos chocolates ocupan otro tipo de grasas (vegetal en su mayoría) y una concentración menor. Por lo mismo, es que poseen un sabor más escuálido.


Escaparate de una chocolatería de Brujas, con un Papa Noel y y una chimenea de chocolate.

Fuente de chocolate

Escaparate de Bruselas con figuras y casitas de chocolate.

Bombones en Bruselas.

Figuritas de chocolate en Brujas.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Basilea (Suiza)




Basilea es la tercera ciudad más grande de Suiza. Está emplazada a ambos lados del Rin, en la triple frontera entre Suiza, Alemania y Francia. Aquí convergen no sólo diferentes culturas, sino también la historia, el arte y la arquitectura moderna.


Basilea ha sido un punto neurálgico del comercio y el trasbordo desde la Edad Media, principalmente debido a la navegación por el Rin. Los ferrys conectan los cuatro puertos y las atracciones turísticas de la ciudad.
Basilea posee el último puerto para la navegación fluvial sobre el Rin, pues en el curso superior del río están situadas las cascadas del Rin que constituyen un gran obstáculo para la navegación.

Por tierra, varios paseos conducen a través del casco antiguo de la ciudad y a sus construcciones del siglo XV. Por ejemplo, a la gran plaza mayor (Marktplatz), donde destaca el edificio rojo del ayuntamiento construido entre 1507 y 1513, o a la Spalentor, construida hacia fines del siglo XIV y considerada como una de las “puertas de ingreso a la ciudad” más hermosas de Suiza. No obstante, el verdadero símbolo de Basilea es la catedral (Münster), provista de dos esbeltas torres y construida en diferentes estilos arquitectónicos entre el 1019 y el 1500.

La Casa de la Ciudad es del inicio del siglo XVI, de un gótico tardío que sufrió modificaciones en el final del XIX, con una abundante decoración y una poderosa torre. En su interior tiene una interesante sala de Sesiones, del XVI, con buena madera y vitrales. 

Basilea tiene la reputación de ser una de las ciudades culturales más importantes en Europa. En 1997 compitió para llegar a ser "Capital Europea de la Cultura". En mayo de 2007, se celebró el sexto EJCF festival de coros, tradición de Basilea que empezó en 1992 con los Coro de los Niños Cantores de Basilea como anfitriones. La ciudad es una gran capital musical: posee dos orquestas de fama internacional, como la Orquesta Sinfónica de Basilea (Sinfonieorchester Basel) y la Orquesta de Cámara de Basilea (Kammerorchester Basel), además de las orquestas barrocas La Cetra y Capriccio Basel, vinculadas ambas a la Schola Cantorum Basiliensis , centro de investigación y estudios de música antigua de prestigio mundial. La Ópera de Basilea (Theater Basel) fue elegida "mejor teatro de ópera del año 2009" por la revista alemana "Opernwelt" (Berlín).

El carnaval de la ciudad de Basilea es el mayor evento cultural del año. El carnaval es el más importante de Suiza y atrae anualmente una gran multitud de expectadores desde toda Europa.

El Art Basel es una muestra internacional de arte moderno realizada cada año, y considerada como la más destacada de Europa y una de las más importantes del mundo.



miércoles, 1 de diciembre de 2010

El Mar Báltico congelado




El mar Báltico es un mar interior del norte de Europa abierto al mar del Norte y al océano Atlántico a través de los estrechos de Kattegat y Skagerrak. Su superficie es de 432.800 km²  y su profundidad media es de 57 m.

Los países que lo rodean son, empezando por la península Escandinava y siguiendo en sentido horario, Suecia, Finlandia, Rusia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Alemania y Dinamarca.





Las comunicaciones por barco entre estos países son muy frecuentes y la forma más usada entre sus habitantes para viajar entre ellos.

Las temperaturas de este mar siempre son muy frías, llegando en invierno a congelarse. 




Las siguientes fotos las hice en Estocolmo, ya que era la primera vez que veía algo así y me impresionó mucho. Nunca olvidaré el ruido que hacían los trozos de hielo al chocar, por que hacía mucho viento.






Para los suecos ver el mar helado es algo habitual, ya que Estocolmo no sólo está junto al mar, sino que prácticamente está sobre él, ya que está conformado por 14 islas.



En esta última imagen se pueden ver los barcos del puerto recogidos en una especie de casetas, con las típicas casas noruegas de madera rojas al fondo.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Cluny (Francia)

La localidad de Cluny, situada en el departamento de Saona y Loira, en la región de Borgoña, en el centro-este de Francia, creció alrededor de la antigua abadía.


En el año 911 el rey Guillermo de Aquitania cede unos terrenos en Borgoña al monje Bernon para fundar un monasterio. De esta forma comienza la andadura de una de las organizaciones más decisivas en la historia de Occidente: la Orden benedictina de Cluny.

Desde es primer momento fundacional la Orden de Cluny alcanza una absoluta independencia respecto de cualquier poder laico o eclesiástico.
Esta independencia temporal de la orden se debe a que el abad Bernon de Baume exigió el derecho de ser sólo tributario del Papado y responder de sus actos únicamente ante el Papa Sergio III, lo que le permitió una gran cantidad de privilegios y de donaciones, saltándose la autoridad de señores laicos y obispos. Con tamaña libertad de acción, la abadía se involucró en decisiones de ámbito social, político, económico e incluso militar en los distintos reinos europeos.

El otro factor que permitió el engrandecimiento de la Orden de Cluny fue el acierto de crear una estructura orgánica centralizadora, frente a la habitual dispersión y disgregación que los monasterios benedictinos habían tenido hasta entonces. Esto sólo fue posible gracias a la "inmunidad" internacional frente a reyes y nobles que la dependencia papal le había conferido.
El siglo XI fue el de máximo esplendor para la Orden, y en ello intervino la extrema longevidad y estabilidad de los mandatos de dos abades que abarcaron todo el siglo XI. Nos referimos al abad Odilón (994-1049) y a Hugo el Grande (1049-1109).

En este lapso de máximo desarrollo, la abadía de Cluny llegó a contar entre 400 y 700 monjes, y extendía su absoluto poder sobre 850 casas en Francia, 109 en Alemania, 52 en Italia, 43 en Gran Bretaña y 23 en la Península Ibérica, agrupando a más de 10.000 monjes, sin contar su innumerable personal subalterno.
El monasterio de Cluny se diferenciaba en tres aspectos del resto de las casas de la Orden Benedictina y sus confederadas: en su estructura organizativa, en la prohibición de poner en alquiler tierras para su uso en el sistema feudal, y en su ejecución de la liturgia como principal forma de trabajo. Mientras la mayoría de los monasterios benedictinos permanecían autónomos y asociados entre ellos sólo de manera informal, Cluny creó una extensa orden federada en la que los administradores de las casas subsidiarias estaban subordinados al abad de Cluny y respondían ante éste. 

Las casas de Cluny, permaneciendo directamente bajo la supervisión del abad de Cluny, autócrata de la orden, estaban regidas por priores, y no por abades. Los priores o jefes de priores, se reunían en Cluny una vez al año para tratar de los temas administrativos y exponer sus informes. Otras casas benedictinas, incluso las de fundación anterior a Cluny, tomaron como guía el sistema cluniacense. Cuando en 1016 el papa Benedicto VIII decretó que los privilegios de Cluny se extendieran a sus casas subordinadas, el resto de las comunidades benedictinas se sintieron si cabe aún más motivadas para seguir el modelo.
El rápido crecimiento de la comunidad de Cluny necesitaba edificios cada vez mayores. Las construcciones de Cluny afectaron profundamente a las prácticas arquitectónicas en el occidente europeo desde el siglo X al XII. Las tres iglesias sucesivas son llamadas convencionalmente Cluny I, Cluny II y Cluny III. Al construir la tercera y definitiva iglesia de Cluny, el monasterio consiguió también el mayor edificio de Europa antes de la reconstrucción de la Basílica de San Pedro en Roma en el siglo XVI. La construcción de Cluny II, entre 955 y 981se inició tras las destructivas incursiones húngaras de 953, que dieron lugar a la tendencia a construir bóvedas de piedra en las iglesias.
La crisis de la Orden de Cluny llega en las primeras décadas del siglo XII. Las razones del declive de la Orden en estos años se puede resumir en: la excesiva rigidez de su propia estructura que impedía la más mínima flexibilidad entre las distintas casas, paralizando así a toda la orden. La Incorporación masiva de nobles sin vocación para beneficiarse de los privilegios y comodidades de la vida monástica. Ello llevó a una progresiva relajación de costumbres. Y el nacimiento de las nuevas órdenes, como la del Císter.
La abadía fue saqueada y destruida en su mayor parte por revolucionarios en 1790. Hoy, sólo una pequeña parte del conjunto arquitectónico original sobrevive. Se trata del brazo sur del transepto mayor con la torre, a la que se conoce como "del agua bendita".
Reconstrucción virtual del monasterio:

martes, 23 de noviembre de 2010

Halushky, el plato nacional eslovaco.


La comida en Eslovaquia es variada y muy distinta a la comida española. El plato nacional eslovaco son los Bryndzové Halušky, fideos frescos (se parecen a los ñoquis italianos) de harina mezclada con huevos y patatas cocidas cubiertos con queso de oveja y con bacon frito.

La “bryndza” es un queso de oveja tradicional eslovaco, su sabor es intenso. La “bryndza” tradicional se produce en las “Koliba” que son las cabañas en las montañas donde habitan los pastores de ovejas.

Los “Bryndzové Halušky” resumiendo son ñoquis con queso de oveja y una pizca de tocino frito. Los bryndzove halušky se comen con žinčica que es una leche agria también típica de los pastores eslovacos.

Yo he probado este plato en dos ocasiones. La primera cuando vivía en Francia, dónde una amiga eslovaca nos invitó a probarlo en su casa, preparados por ella misma.

La segunda vez fue en Bratislava, capital de Eslovaquia, dónde fui con una amiga. Allí decidimos probarlos de nuevo en un restaurante típico.


















A continuación podéis ver la receta.


Cosas que necesitarás: Col. Cebolla. Mantequilla. Patatas. Fideos de huevo. Ajo. Sal. Pimienta. Cacerola. Una sartén grande

Realización:

1

Triturar una cabeza grande de repollo.

2

Hacer dados 1 cebolla grande.

3

Agregar el repollo picado y la cebolla a 1 / 2 taza de mantequilla y freír hasta que el repollo esté casi transparente.

4

Preparar las papas y fideos. Pelar y cortar 6 papas medianas y cocer durante 20 a 30 minutos o hasta que fácilmente se pueden cortar con un tenedor. Mientras tanto hervir en una cacerola los fideos de huevo durante al menos 10 a 15 minutos o hasta que estén hechos.

5

Escurrir las patatas y los fideos y añadirlos a la col, la cebolla y la mantequilla.

6

Sazone el plato con ajo, sal, y pimienta al gusto y cocine a fuego lento durante otros 5 a 10 minutos para permitir que los sabores se mezclen.