lunes, 7 de junio de 2010

Estrasburgo (Francia)





Estrasburgo, en el valle del Rin, tierra de disputa histórica entre dos grandes núcleos de poder, es hoy una hermosa ciudad que simboliza el encuentro de Europa.

Heredera de tradiciones culturales propias, con reminiscencias francesas y alemanas, en Estrasburgo se sintetiza una visión de Europa, culta, de elevado nivel de vida, respetuosa con la tradición.

Aparte de ser sede de importantes 
instituciones europeas, es la capital del valle 
medio del Rin, el lugar idóneo para descubrir desde allí Alsacia, Baden, la Selva Negra y los Vosgos.

 El centro histórico de Estrasburgo está en una isla rodeada por las aguas fluviales de l´Ill. 


Esto le da al conjunto una fuerte identidad. En este espacio se ubican diversos monumentos de interés, el principal de ellos la catedral, de un notabilísimo vigor constructivo. Cerca se hallan otros importantes palacios y museos.


La zona de la Petite France es muy notable también porque aúna el romanticismo de sus canales con una construcción tradicional de gran belleza, conservada felizmente.
La catedral de Estrasburgo se inició en el final del siglo XII. Como en muchos otros edificios europeos, se puso debajo una base de roble.
La fachada es magnífica, de gótico radiante, de Erwin Steinbach. Asombra su vigor vertical, sus airosas lancetas y su estatuaria. Con magníficas escenas bíblicas. En la portada derecha está la famosa escena del seductor de vírgenes necias. 
 La torre es altísima. Se trata de la torre catedralicia más alta del mundo, hasta que en el final del XIX le arrebató el título la catedral de Colonia. Alcanza los 142 metros de altura. Básicamente es obra del siglo XV. Es llamativa la finura de su estructura. Su piedra rosada se contempla desde decenas de kilómetros a la redonda.



RECUERDOS DE ESTE VIAJE

La vida de la ciudad, las plazas y calles, ver la catedral por primera vez, la comida alsaciana, las tiendas de recuerdos, los colores de las casas...

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