miércoles, 8 de diciembre de 2010

El chocolate belga

En el plano gastronómico Bélgica destaca por dos cosas, su chocolate y sus cervezas. Ambos se preparan con esmero y el país te ofrece una amplia variedad de sabores.
Los orígenes del chocolate se remontan a los primeros años después del descubrimiento de América por parte de los europeos. Cuando Colón llegó a América, los americanos que vivían allí ya conocían el cacao. Eran los aztecas quienes más lo utilizaban y consideraban el cacao como algo muy preciado, que se utilizaba como moneda de cambio.
Por aquel entonces, cuando se comía, el chocolate era muy amargo y normalmente en forma de bebida. Fueron los europeos quienes lo exportaron a Viejo Continente y le añadieron el azúcar, convirtiendo el chocolate en lo que ahora conocemos.
Con el tiempo cada país elaboró sus propias recetas para el chocolate y algunos lo hicieron con mucha fortuna, como por ejemplo los belgas que consiguieron popularizar al máximo sus chocolates, seleccionando siempre el mejor cacao e ingredientes.
Esta Tradición del chocolate belga ha llegado hasta nuestros días haciendo de Bélgica un punto de referencia para los amantes del chocolate, con especialidades tan destacables como el praliné, o almendras envueltas con chocolate.
El chocolate belga es casi una pieza de joyería, un regalo perfecto al paladar. Paseando por las calles más céntricas de ciudades como Bruselas, Amberes o Brujas, no se puede dejar pasar la tentación de entrar en una de sus tiendas de bombones donde se puede disfrutar de una selección única para todos los gustos.
La gracia en el chocolate belga está en la rigurosa selección de los ingredientes del mismo. Principalmente en la de las semillas de cacao a ocupar. Estas tienen que tener la madurez, color, tamaño y peso adecuado. Semillas que son molidas, para obtener el polvo de cacao. Otro grupo de semillas son exprimidas, para de esta manera, conseguir la manteca de cacao. Estos dos componentes se unen, junto con azúcar y polvo de leche natural. El secreto del chocolate belga, está en la concentración de cacao, en su producción. Muchos chocolates ocupan otro tipo de grasas (vegetal en su mayoría) y una concentración menor. Por lo mismo, es que poseen un sabor más escuálido.


Escaparate de una chocolatería de Brujas, con un Papa Noel y y una chimenea de chocolate.

Fuente de chocolate

Escaparate de Bruselas con figuras y casitas de chocolate.

Bombones en Bruselas.

Figuritas de chocolate en Brujas.

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