miércoles, 22 de diciembre de 2010

Versailles (Francia)

 A media hora de París, se encuentra la ciudad de Versalles, famosa por albergar uno de los palacios más bellos e importantes del mundo, y símbolo del poder absolutista de los monarcas franceses y en especial de Luis XIV, el principal artífice de que Versalles sea lo que es hoy en día.

Versallesfue capital del reino de Francia, es ahora un rico suburbio de París, y sigue siendo un importante centro administrativo y judicial. Versailles es mundialmente famoso por el Château de Versailles, desde la explanada de la ciudad que ha crecido.
Versalles fue la capital no oficial del reino de Francia a partir de mayo de 1682 (cuando el rey Luis XIV trasladó el tribunal y el gobierno permanentemente a Versalles) hasta septiembre de 1715 (la muerte de Luis XIV y regencia, con el regente Felipe de Orléans volviendo a París), y luego otra vez a partir de junio de 1722 (cuando Luis XV volvió a Versalles permanentemente) hasta octubre de 1789 (cuando la gente de París forzó a Luis XVI volver a París).
 Durante el período entero, París siguió como la capital oficial de Francia, y el palacio real oficial fue el Palacio del Louvre, pero los asuntos prácticos del gobierno fueron conducidos desde Versalles, y Versalles fue considerada como la verdadera capital.
Versalles se convirtió otra vez en la capital no oficial de Francia a partir de marzo de 1871, cuando el gobierno francés se refugió en Versalles debido a la insurrección de la Comuna de París, hasta noviembre de 1879, cuando los nuevamente elegidos republicanos de izquierda trasladaron el gobierno y el parlamento a París.
El Palacio de Versalles es un edificio que desempeñó las funciones de una residencia real en siglos pasados. Su construcción fue ordenada por Luis XIV, que dejó París y decidió construir Versalles como una pequeña ciudad alejada de los problemas. Tendría varias etapas constructivas, marcadas por las amantes de Luis XIV.
Allá por 1623, Luis XIII mandó construir un pabellón de caza, en el cual pasaba sus ratos de ocio junto a otros nobles. El lugar gustaba tanto al rey que mandó ampliarlo construyendo lo que se conoce como el Antiguo Palacio.
Posteriormente, Luis XIV obsesionado con crear un palacio y entorno sin igual, encargó a su arquitecto Luis Le Van el embellecimiento y ampliación del edificio primitivo, sobre el que se construyó la Galería de los Espejos, sin duda la sala más impresionante del Palacio de Versalles, y que sirvió por ejemplo de sala para la firma del Tratado de Versalles. 

 Del interior del palacio destacan así mismo los Salones de la Paz de la Guerra y las habitaciones del rey y de la reina, además de la Cámara de la Reina, que se conserva tal y como la dejó María Antonieta al abandonar Versalles en 1789. También es importante la Capilla, lugar donde acudían a misa diariamente Luis XIV, Luis XV y Luis XVI, y sorprende la Ópera, un espacio donde los monarcas disfrutaban de conciertos para su entretenimiento.
Si la visita al interior del palacio puede ser calificada como espectacular, no lo es menos la visita a los jardines, donde se puede pasear durante horas sin cansarse de ver jardines con perfectas simetrías y diseños espectaculares o la gran cantidad de estanques y fuentes con los que está dotado el Palacio de Versalles, y que dan una idea de la gran obra que tuvo que resultar para la época llevar tanta agua allí y acondicionar y mantener todo aquel espectacular complejo.

El jardín de Versalles es clasicista, ordenado, racionalizado. Con el paisajismo se obliga a la circulación. Crea una organización que relaciona todas las esculturas y fuentes y ensalza la monarquía. Las esculturas se señalan unas a otras. También destaca la progresiva civilización del jardín: muy ordenado, podado y cuidado en la zona próxima al palacio, y después se va asilvestrando, es decir que se hace más silvestre a medida que nos alejamos del palacio.
El conjunto del palacio y parque de Versalles, incluye otros edificios, como el Gran Trianón y el Pequeño Trianón, fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979.
El pequeño Trianón es un castillo construido bajo el mandato de Louis XV, y que fue ofrecido a María Antonieta por Louis XVI.
El Gran Trianon o Trianon de mármol fue construido bajo Louis XIV. El emperador Napoleón lo ocupó y lo amuebló de nuevo.
El palacio de Versalles cuenta con 700 estancias, 2.513 ventanas, 352 chimeneas (1.252 durante el Antiguo Régimen), 67 escaleras, 483 espejos (repartidos en la Gran Galería, Salón de la Guerra y Salón de la Paz), y 13 ha de chimeneas. La superficie total es de 67.121 m² de los cuales 50.000 están abiertos al público.
El parque abarca 800 ha, 300 de bosque y dos de jardines a la francesa: el Pequeño Parque, tiene 80 ha y el Trianón, 50 ha. Tiene 20 km² de vallas y 42 km² de paseos, con 372 estatuas.
Entre los 55 estanques, los más grandes son el Gran Canal, de 24 ha, y el estanque de los Suizos, de 180.000 m². Hay 600 surtidores y 35 km² de canalización.
Versalles también es un lugar histórico por otras razones, ya que allí se fraguó la Revolución Francesa, y 120 años después se firmó el Tratado de Versalles, que supuso el fin a la I Guerra Mundial.


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