sábado, 26 de febrero de 2011

Madrid

Se trata de una ciudad cosmopolita, centro de negocios, sede de la Administración pública central, del Gobierno del Estado y del Parlamento Español.
Ocupa un primer orden en el sector bancario e industrial.
El Manzanares es el río que cruza la ciudad, afluente del Jarama. Cosmopolita y multiétnica, más de 3 millones de personas habitan en la capital, a la que hay que añadir más de 1 millón de población flotante.
Madrid se caracteriza por una intensa actividad cultural y artística y una vida nocturna muy activa. 

La primera noticia histórica del origen de la villa de Madrid data de mediados del siglo IX, cuando el emir Mohamed I levantó un castro árabe en el lugar que hoy ocupa el Palacio Real.

En los alrededores de este alcázar pronto se desarrolló una ciudadela amurallada de carácter eminentemente militar, conocida con el nombre deal-Mudaina.

Durante La Reconquista fue objeto de varios ataques hasta que, finalmente, Alfonso VI la conquistó en el año 1083.
Hacia el año 1200 obtuvo su Fuero y muy pronto el Madrid medieval se convirtió en una pequeña villa frecuentada por algunos monarcas de la Casa Trastámara (Enrique III, Juan II y Enrique IV) para practicar la caza.
El siglo XVI marca el inicio de una nueva etapa en la vida de la capital. Carlos I le concedió los títulos de Coronada e Imperial y comenzó la transformación del viejo Alcázar en Palacio Real.
En el año 1561 Felipe II trasladó la Corte de la imperial Toledo a Madrid, donde permanecerá desde entonces.



Durante los siglos XVI y XVII conoció una época de crecimiento y se convirtió en la capital del vasto imperio español.
Comenzaron a construirse suntuosos palacios, iglesias, conventos, etc. que conforman el conocido Madrid de los Austrias.
Durante el reinado de Felipe IV vivió un excepcional período de esplendor cultural, con la presencia en la villa de genios de la talla de Cervantes, Quevedo, Góngora, Velázquez, Lope de Vega y Calderón de la Barca.



La llegada al trono de la dinastía de los Borbones, a principios del siglo XVIII, supuso un renacimiento que le permitió salir de la postración en la que quedó, al igual que el resto de España, tras el reinado de Carlos II.
Sus momentos más brillantes se personalizan en el monarca Carlos III, conocido como el mejor Alcalde de Madrid. Fue en la época de la Ilustración cuando Madrid se pobló de museos, academias y bibliotecas.
Con el reinado de Isabel II comienza una nueva etapa de crecimiento urbanístico: es el Madrid Romántico de principios del siglo XIX, caracterizado por las tertulias en los cafés, una incipiente clase media, las primeras industrias y la agitada vida política con el turno en el poder de los partidos liberal y conservador.




En la primera mitad del siglo XX aparece el movimiento denominado Generación del 98 como la principal representante de las inquietudes políticas y culturales que se viven en España.
Es el Madrid del reinado de Alfonso XIII, de la Dictadura de Primo de Rivera, de la Segunda República y del continuo asedio sufrido durante la Guerra Civil de 1936.
Tras la contienda, sobre todo a partir de la década de los cincuenta y la siguiente, se produce la verdadera explosión madrileña que conduce al Madrid actual, una gran urbe con los problemas tradicionales de las grandes ciudades pero con magníficos conjuntos monumentales que la hacen una de las más interesantes de Europa.


En la década de los noventa, Madrid puede ser calificado de complejo cultural. Durante el año 1992 fue la Capital Europea de la Cultura.
Las actividades ligadas a la circulación de la información, el capital, las mercancías y las personas, desde los servicios financieros y bancarios, los transportes y viajes y las actividades empresariales fueron las que mayores crecimientos registraron.
El área metropolitana madrileña se configuró en el decenio de los noventa como uno de los principales centros del Sur de la Unión Europea, ampliando las tradicionales funciones y dimensiones de Madrid como centro de servicios a escala nacional.


Merece la pena visitar la zona de ubicación primitiva de la ciudad, donde se halla el Palacio Real, la hermosa Plaza Mayor y algunos conventos de alto interés, sobre todo por su contenido.

Otro entorno de alta calidad se halla por el paseo del Prado, donde a la belleza de las edificaciones se une el patrimonio pictórico de los grandes museos, algo que hace imprescindible la visita a Madrid para los amantes del arte.

En el centro, donde confluyen el paseo del Prado y la calle de Alcalá, se alza la Fuente de La Cibeles, diosa oriental que preside la vida urbana subida a un carro tirado por leones.
Entre los edificios que figuran en el entorno está el palacio de Comunicaciones, de inicios del siglo XIX, donde se aúnan estilos neogoticistas con líneas de industrialismo. 

Muy cerca está el Palacio de Linares, bella residencia de los marqueses de Linares, del siglo XIX. Otro edificio es el del Banco de España, también del XIX, de poderosa arquitectura e interesantes trabajos de forjado.

El grupo se enriquece con la belleza de las calles que allí confluyen y la cercanía de otros elementos artísticos, visibles desde la plaza, tales como el Cuartel General del Ejército, la vieja sede del Banco Central, etc. 

El Retiro es un parque situado en la zona céntrica de la ciudad, donde se alzaba un palacio mandado construir por Felipe IV y una zona para gozo de la familia real. En el enclave existen espacios agradables para el paseo, con un lago en cuyos límites se levanta un monumento a Alfonso XII, obra de José Grasés Riera. 

Cerca del estanque existen bellos palacios como el de Velázquez y el de Cristal, ambos de Ricardo Velázquez, levantados en el final del siglo XIX. 


ALGUNOS RECUERDOS:

Me encanta Madrid. Las calles, las fiestas, el ambiente, los monumentos...

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