miércoles, 16 de marzo de 2011

Batalha (Portugal)

Batalha es una vila portuguesa con cerca de 7 500 habitantes.
La villa fue fundada por el rey D. João I, juntamente con el Monasterio de Santa Maria da Vitória, para agradecer el auxílio divino concedido en la victoria de la batalla de Aljubarrota (14 de agosto de 1385) contra los castellanos.

El Convento de Santa Maria da Vitória (también conocido como Monasterio de Batalha) es uno de los mejores y más originales ejemplos de la arquitectura gótica tardía en Portugal, mezclado con el estilo manuelino.

Sorprende su profusión de frontones, chapiteles, pináculos y contrafuertes. Se ha convertido en un símbolo de orgullo nacional.

El monasterio tardó dos siglos en ser construido, empezándose en 1386 y terminándose en 1517, durante el reinado de casi siete reyes.

La construcción necesitó recursos extraordinarios, tanto humanos como materiales. Se utilizaron estilos artístico y técnicas que eran desconocidos hasta ese momento en Portugal.

En el inicio de las obras del Monasterio de Batalha fue construido un pequeño templo, cuyos vestigios eran todavía visibles en los albores del siglo XIX. Esta edificación, Santa Maria-a-Velha (Santa María la Vieja) , también conocida por Igreja Velha (Iglesia Vieja) servía de local para la celebración de los sacramentos (las crónicas de la época dicen que era una iglesia humilde) y como cementerio para los primeros habitantes de Batalha: los arquitectos y los obreros que construían el monasterio.

Las capillas inacabadas se encuentra ubicadas al lado del monasterio de Batalha, pero son independieentes del mismo, es más, no tienen acceso directo. Se trata de un lugar que impresiona a todo el mundo.

Al entrar es como si lo hicieras a cualquier otra capilla, pero cuando te adentras compruebas que se trata de dos capillas que no están terminadas, no tienen techos. Se encuentran perfectamente rematadas en todas sus partes, es decir, tienen unas paredes con ornamentos de todo tipo, cuenta también con unos arcos adosados a las paredes que están perfectamente rematados, e incluso con unas vidrieras de colores maravillosas que iluman de un modo mágico el lugar. Lo único que le falta a estas dos capillas es el techo, si miras hacia arriba ves el cielo. 

La estructura de las capillas es octogonal y el estilo es gótico. Al parecer, nunca se llegó a terminar la construcción de estas dos capillas porque el entonces regente, Manuel I, ordenó que se abandonasen estos trabajos para poder comenzar cuanto antes el Monasterio de los Jerónimos de Lisboa. Desde entonces quedaron inacabadas hasta el día de hoy.

ALGUNOS RECUERDOS DE ESTE VIAJE

La visita al monasterio y las capillas, el claustro, el pueblo, la gente, las tiendas de recuerdos, tomar un café en la plaza...


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