jueves, 24 de marzo de 2011

Colmar (Francia)

En la Alta Alsacia, Colmar se presenta como una hermosa ciudad cargada de bellos edificios tradicionales que se han mantenido a pesar de una historia conflictiva por su cualidad de tierra fronteriza. 

La ciudad se desarrolló básicamente desde el medievo como punto importante del negocio vinícola del valle del Rin, y conserva un atractivo patrimonio. 

Colmar se ubica en la confluencia de los valles del Munster y Rin, en un territorio de importante actividad económica. Tiene en la actualidad algo menos de cien mil habitantes.
Se considera a Colmar como una de las ciudades alsacianas de mayor personalidad. Conserva interesantes edificios, sobre todo en el plano de la edificación tradicional; así como un valioso museo en el que se conserva la pintura más famosa de Grünewald. 

Uno de los barrios más típicos de la ciudad es el de la llamada Pequeña Venecia, donde se aúna la típica construcción alsaciana en un entorno de canales. 

Tal vez la época más atractiva para visitar Colmar es el verano, cuando toda la ciudad rebosa de rincones floridos y turistas. 
Colmar tuvo una importancia notable en el medievo, cuando el comercio impulsó su desarrollo.
Al estar en el disputado valle del Rin la ciudad ha padecido reiteradamente conflictos de todo tipo. 

Durante la época de la Reforma, la guerra de los Treinta años, la época revolucionaria, y la última Guerra Mundial pasó por duros momentos, que contrastan con su aire pacífico y provinciano. 
Frente al dominio alemán de Alsacia, durante el fin del XIX y el inicio del XX, Colmar mantuvo una tradicional vocación francesa. 

Entre los hijos de la ciudad está Fréderic Bartholdi, escultor del siglo XIX, cuya obra más conocida es sin duda la Estatua de la Libertad de Nueva York.  

Sin embargo, el mayor arte que conserva Colmar es ese ambiente tradicional, con sus casas de estructura de madera cuidadosamente conservadas, repletas de geranios floridos. 
Además, en el entorno de la ciudad hay algunos otros puntos de interés, como la magnífica villa de Riquewihr, y una excelente gastronomía y cuidados vinos que también rondan la concepción de arte.


RECUERDOS

Las calles, las casas, los canales, el buen tiempo, la comida típica...

2 comentarios:

  1. Lo he visitado fugazmente y me ha encantado, le da mil vueltas a otras poblaciones de los alrededores, un gran lugar para perderse con la persona amada, si hablas frances....:-)

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